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“El mago es la persona más honesta del mundo, dice que te va a engañar y lo hace”
James Randi

¿Han visto un mago alguna vez? En televisión son increíbles, pero en vivo son inolvidables. Una buena experiencia de magia es algo que se queda en la memoria. La razón: el asombro.

Cuando éramos niños era algo normal, cada descubrimiento que hacíamos era un momento de asombro. Ver que aprietas un botón y se prende la tele, ¡wow! Lo oprimes de nuevo y se apaga ¡WOW! Por eso cuando crecemos y vemos que un mago pone una moneda en su mano y tras un pase mágico se desvanece, nos recuerda por un instante ese sentimiento de niños.

Nuestra capacidad de asombro se activa inevitablemente con la magia. Los ilusionistas usamos la sorpresa a través de un engaño honesto que causa un corto circuito en la cabeza y produce alegría.

Los ilusionistas usamos el asombro como herramienta principalmente para entretener, pero no tenemos que ser necesariamente magos. Es una herramienta que puede hacer la diferencia en nuestra vida diaria.

Podemos generar momentos de asombro en el desayuno, en una reunión en el trabajo o para hacer una propuesta de matrimonio.

El asombro genera curiosidad, recordación, rompe la rutina, enamora, pone el cerebro en estado de alerta, dicen que es tan poderoso que puede combatir el mal genio de una mujer. Lo último no ha sido comprobado científicamente.

¿Cómo lo hacen?

Los magos tenemos muchos caminos para lograr estos momentos increíbles, en mi caso particular les comparto la ruta:

Ley del asombro # 1: Observa:

¿Se han preguntado de dónde salen las ideas de los magos? De observar y escuchar con atención al público para luego convertir, a manera de metáfora, esos deseos en realidad. Por eso aparecen dinero de la nada, vuelan y transforman un carro de juguete en uno de verdad, por ejemplo.

La invitación es a observar nuestro día a día, el de los demás y el de nuestro entorno. Hacer una lista de lo predecible: preguntarse siempre ¿qué es lo normal? por ejemplo, un matrimonio: lo normal es que haya una ceremonia, luego una recepción donde los novios bailen un vals, comida y baile.

Recuerden que se trata de romper lo predecible, así que hay varias oportunidades de asombro.

Ley del asombro # 2: Buscar el opuesto del supuesto:

Tienes una lista de supuestos, acciones que se hacen normalmente, ahora escribe al frente que sería lo opuesto, o alguna idea loca. Es importante escribir TODO lo que se te ocurra, sin límites.

Ahora tienes una lista llena de ideas raras, unas realizables y otras no tanto. Deja las posibles y luego elimina la mitad, luego borra la mitad y así nuevamente hasta que sólo quede una.

Ley del asombro # 3: ¡Sorprende!

Parece fácil, se escribe fácil, pero llevarlo a la acción requiere valentía. ¡Háganlo! Les aseguro que una vez el asombro se haga realidad y vean el resultado de generar esa experiencia, se convertirán en asombradores profesionales.

La vida sin asombro es aburrida, monótona. Un momento de asombro nos recuerda que no tenemos todas las respuestas, que a veces necesitamos dejar a un lado la rutina y dejar salir el niño interior a jugar un rato.

 

Germán Arciniegas

Ilusionista corporativo

www.germanarciniegas.co

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