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¡BIENVENIDO! Soy Catalina R. López, Consejera de nacimiento, Productora de profesión y Transformaker por convicción. Te invito a que me acompañes en este viaje experiencial donde te compartiré mi visión del mundo, este será el primero de la serie Para Amar Mejor. Para sumergirte en este universo lo primero que necesitas entender es que: SOLO SOMOS HUMANOS, sí, así tan sencillo como suena. La meta: romper paradigmas del objetivo imposible.

A lo largo de nuestra vida tomamos decisiones con base en un conjunto de enseñanzas transmitidas de generación en generación y lecciones sociales propias nos han hecho pensar que debemos ser “buenos”, “abnegados”, “héroes”, “santos”; pero la verdad es que vinimos a este mundo siendo solamente humanos, de los que hacen las cosas sin manual de instrucciones de la mejor forma que pueden, de los que fracasan y también triunfan en cantidades iguales.

Es una carrera muy difícil la de intentar ser alguien que, en primer lugar ves fuera de ti y segundo ves demasiado “alto” o “lejos” alguien que solo con esfuerzo y bondad extremos y cero pensamientos sin reglas lograrías ser. Pues te informo: es una carrera con meta imposible de alcanzar.

Es que ¿Desde cuándo ser humano es tan malo? ¿Sabes qué amo de mi condición de humana? Que puedo HACER todo y SER todo; alegre y malgeniada, esforzada y perezosa, seria y coqueta, y eso está bien, ninguna contradice o contrarresta a la otra.

La creación divina nos hizo personas, en algún momento del camino se convirtió en una idea obsoleta, de repente deseamos ser como el creador, olvidándonos por completo ser nosotros mismos lo que llamamos imperfección es lo humano y aparentemente no aceptamos las imperfecciones, de esta forma negamos la humanidad con la que nacimos condenándonos y señalándonos. Equivocarse es parte de la vida, pero corregirse también, entonces, ¿Por qué es tan fácil ver lo malo y no lo bueno? Es para celebrar tener la capacidad de dar perdón, de rehacer, de reconstruir en cualquier momento de nuestras vidas.

El don recibido de nacimiento es el libre albedrío; pero también hemos aprendido erróneamente que este es para romper las reglas con “autorización”, pero en realidad el libre albedrío es para decidir libremente, decidir lo que quieras ser, cuando quieras serlo y ese mi amigo, es un don puramente humano.

Te sorprenderá saber que entre más libre seas menos daño haces a los que te rodean, pues empiezas a entender al ser humano que está a tu lado. ¿Qué me ha dado a mí la libertad de pensamiento? Perspectiva, esta es la capacidad de ver desde puntos de vista diferentes, como ver la pintura desde lejos para determinar la disposición de los elementos y si está equilibrada. Pues así funciona con todos a mi lado, verlos desde la distancia, entender sus comportamientos y decisiones hace que actúe con más conciencia del otro y en consecuencia menos irrespetuosa.

Dicho esto, respira profundo y date permiso, decide con libertad, sé todo, en el momento que lo necesites, será ahí cuando dejarás de desear ser algo imposible para abrazar lo que sí eres: un grandioso, especial y perfecto SER HUMANO.

Escrito por:

Catalina Romero López

@catarlopez

Facebook: Catalina Romero López

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