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Cada persona que se cruza en nuestras vidas nos deja una enseñanza. Y aunque es posible que no todas estas enseñanzas sean percibidas por nuestra mente, son recibidas por nuestro corazón; y nos encargamos de agradecerlas y replicarlas a las personas que queremos.

Hay muchos otros maestros frente a nuestros ojos. Y la mayoría de las veces no los recordamos, no los notamos o no los escuchamos. Te topas con ellos cada día y cada amanecer. Tropiezas con ellos cuando cruzas un parque. Incluso es probable que te sientes a su lado mientras te tomas un café.

Cuando te detienes un segundo a escuchar los mensajes que traen para ti, quedas absorto ante su sabiduría, ante sus palabras inentendibles para tu mente pero absolutamente claras y precisas para tu corazón.

Cuando les pides un consejo, te escuchan como nadie jamás podrá hacerlo; su atención plena está conectada a ti. Y su mensaje es tan profundo que sientes como si las respuestas salieran desde adentro de ti.

Hay muchos maestros frente a nuestros ojos, frente a nuestros cuerpos. Y la mayoría de nosotros acudimos a ellos cuando sentimos que todo está por derrumbarse. Es magnífico, porque ellos jamás se derrumban. Ellos cumplen sus ciclos naturalmente perfectos, pero jamás se derrumban.

Es un buen momento para que te permitas reconocerlos, honrarlos y agradecerles por todas las enseñanzas que nos entregan – en abundancia infinita – a los Seres Humanos. Es un buen momento para respetarlos y conectarnos con ellos como seres vivientes, seres que se conectan con nuestras almas, seres que nos entregan su presencia todos los días.

Arrúnchate con tus mascotas, abraza árboles y camina descalzo sobre el pasto. Pero también inspírate en la adaptabilidad de un delfín, en la solidaridad de un castor y en la equidad de los pingüinos. Fluye como lo hace el agua, permítete SER como lo hace el viento y vive tu vida con firmeza y convicción. Recuerda que “los árboles mueren de pie”.

Somos hombres, somos animales, somos plantas. Somos un mismo equipo y es momento de comportarnos como tal.

 

Escrito por:

Catalina Chica

Cazadora de soluciones en 2 MILÍMETROS.

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